Aunque no parezca así. Detrás de este caparazón hay algo muy frágil. De lo único que se encarga esa coraza es de ''proteger'' este blandito corazón. Es algo así como esas cajas que se embalan para los viajes largos que están cubiertas con una cinta blanca en la que pone ''frágil'' ¿ Os suena?.
Siempre me las doy de tía dura. Doy consejos a todos pero no los aplico a mi día a día. Me gusta ver reír a mis amigas cuando hago tonterías. Y ver que son felices y que se sienten bien cuando sonrío.
Aunque no me guste que la gente me vea llorar, hay momentos en los que es imposible no sacar lo que llevas dentro. Y esa coraza que resbalaba todo el agua y te protegía del frío invernal , comienza a romperse. Poco a poco. Hasta que no puedes mas. Y necesitas ese hombro. Esos hombros. Que empapas de lagrimas. y esos brazos que te abrazan. O esos labios que te besan. Y hacen que esas mariposas se accionen. O esas amigas que te prohíben empapar la almohada con lagrimas. O el, que viene de doscientos kilómetros para sacarme las sonrisas mas tontas con un simple gesto. Por cosas así, no importa que se rompa ese caparazón, mientras el blandito corazón siga intacto.
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